La posguerra normalizó el exorno de los pasos en detrimento de estilos previos que ahora se recuperan.
El Cristo de las Tres Caídas de San Isidoro con un monte
flores silvestre el Viernes Santo de 2007.
ALBERTO FRAILE
Ni el clavel es la flor tradicional, ni el uso del corcho es una novedad en la ornamentación de los pasos y los altares. El exorno de la Semana Santa de Sevilla dio un giro a mediados del siglo XX motivado por una corriente reduccionista que desterró usos y costumbres anteriores en pro de nuevas modas. Desde entonces se extendió la teoría errónea de que lo clásico y lo correcto eran las alfombras de flores en los pasos de Cristo cerrando la puerta a cualquier otra posibilidad. Lo explica el profesor titular de Historia del Arte de la Universidad de Sevilla Andrés Luque Teruel a raíz de la tendencia actual de rescatar el corcho y la variedad floral y con motivo del nuevo monte tallado que estrena el misterio de la Carretería.













