Parece que la Semana Santa ovetense, esa joya cofrade asturiana, que bien merece el título de Interés Turístico, navega con rumbo fijo hacia el abismo burocrático marcado por el Ayuntamiento de Oviedo. Menos mal que un grupo de cofrades ovetenses, liderados por el siempre lúcido Paco Ciriales —nombre que ya merecería una placa en la calle de la pasión desmedida—, ha decidido cortar por lo sano. Hartos de ver cómo el expediente de la declaración de Interés Turístico para la Semana Santa lleva más años dando más vueltas que las aspas del Molino de San Antón, han elevado la mirada a la cuna de la tecnología global. Nada menos que al Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).
